¿Alguna vez le has dicho a tu hijo “no llores, no es para tanto”?
La Dra. Chayo nos recuerda que las frases que repetimos durante la infancia pueden convertirse en esa voz interna que nos acompaña incluso en la vida adulta.Cuando minimizamos lo que un niño siente, podemos enseñarle a esconder sus emociones en lugar de comprenderlas. Validar no significa darle todo lo que pide ni evitar que se frustre; significa reconocer su experiencia y ayudarlo a gestionarla poco a poco.

















