Diferencias entre Día de Muertos y Halloween

A lo largo de los años se ha confundido el día de muertos con Halloween, te compartimos las diferencias que tiene cada una de estas celebraciones.

Día de Muertos

1.- Esta celebración tiene orígenes prehispánicos y con la llegada de los españoles se movieron a principios de noviembre para que coincidieran con las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas.

2.- El día de muertos no es para pedir calaverita es para ofrendar, o sea rendirle un tributo a nuestros seres que ya fallecieron.

3.- Se colocan veladoras y flores para atraer y guiar a las almas en su regreso a nuestro plano terrenal.

4.- Las ofrendas deben lucir muy coloridas, con el papel picado, las flores, la comida y más, como símbolo de alegría por su regreso.

5.- La flor representativa en esta época es el Cempasúchitl. Gracias a su color amarillo intenso y aroma ayudan para atraer a las almas.

6.- No se utilizan máscaras, trajes o disfraces para aterrorizar. Sin embargo, se puede optar por vestirse de Catrina, una calavera elegante que representa a la muerte.

7.-  Las calaveras de azúcar o chocolate y el pan de muerto son golosinas típicas de la época. En el caso de las calaveras se acostumbra regalarles a los seres allegados con su nombre en la frente o bien colocarlas en la ofrenda con el nombre de la persona que ya murió.

Halloween

1.- Viene de la expresión inglesa “All Hallows Eve” (víspera de todos los santos) y su origen viene de la celebración celta de Samhain, ellos creían que en esta época los dos mundos se separaban por una pequeña línea.

2.- También se conoce como noche de brujas.

3.- Halloween se celebra desde 1840 el 31 de octubre.

4.- Su principal característica es usar máscaras y disfraces terroríficos para ahuyentar a los espíritus que regresan en esas fechas, al adoptar una apariencia desagradable las personas evitan ser lastimadas.

5.-  Se cree que los espíritus regresan en forma maligna provocando miedo, a diferencia del “Día de Muertos” que vienen a visitar a su familia.

6.-  Los niños piden dulces con la frase “Truco o trato”, haciendo referencia al intercambio que se puede hacer con los espíritus malignos.

7.-Decorar las casas, prender fogatas y disfrazarse es para ahuyentar a los espíritus los colores más usados son negro, morado y anaranjado.

Las dos celebraciones son diferentes, sin embargo, las dos nos hablan del retorno de los espíritus.

La cercanía con Estados Unidos ha hecho llegar a nuestro país sus costumbres, pero no dejes de inculcar nuestras tradiciones a tus hijos y así ayudamos a preservarlas.

 

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Los perros y el camino hacia el Mictlán

Según la creencia azteca, los perros de Xólotl habían sido creados por los dioses para proteger a los vivos y guiar las almas de los muertos a través del peligroso Mictlán, el inframundo.

Gracias a las comunicaciones de Fray Bernardino de Sahagún se conoce la información de estos ritos, él escribió lo siguiente:

“Hacían al difunto llevar consigo un perrito de color bermejo, y al pescuezo le ponían hilo flojo de algodón”.

El Mictlán (lugar de los muertos), era el nivel inferior de la tierra de los muertos, un camino largo en el que no se distinguían las clases sociales, cuya entrada se describe como un lugar oscuro y cavernoso.

Es por ello que el perro tenía un papel muy importante, él acompañaría al difunto por el inframundo hasta llegar a las orillas del gran río Chiconahuapan (nueve ríos) durante un viaje de cuatro años.

El nombre del xoloitzcuintli, que en ocasiones también se denomina perro pelón mexicano, viene de dos palabras: Xólotl, dios del ocaso y de la muerte, e itzcuintli, perro. 

Las almas de los difuntos solo lo podían cruzar ayudadas por sus perros, que al reconocer a su amo lo llevarían para atravesar el río.

Evidencias arqueológicas

En la Ciudad de Teotihuacan, era costumbre acompañar a los muertos con un perro sacrificado, el ejemplo más antiguo se remonta al año 3550 a.C. en la Cueva del Tecolote en Huapalcaco Hidalgo, con las figuras de arcillas que se encontraron.

En Tlatilco, se encontraron restos óseos de perros en 17 entierros de personas e incluso fueron hallados los entierros específicos de tres perros.

La cultura Maya fue otra más en seguir esta tradición, por las evidencias en las zonas de Altun Ha, Uaxactún, Cozumel y Mayapan.

 

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Lugares emblemáticos en Día de muertos

En México el día 1 y 2 de noviembre son de fiesta en los panteones al recordar a nuestros seres queridos que ya partieron y en algunos lugares de nuestro país son emblemáticos por darles un toque aún mayor a esta celebración.

Te presentamos estos 4 lugares no tan alejados de la Ciudad de México que debes visitar y conocer más sobre esta tradición.

 

Pátzcuaro

Un Pueblo Mágico ubicado de Michoacán, que el 1 y 2 de noviembre reúne cerca de 100 mil visitantes.

El panteón está lleno de ofrendas, en la Basílica se colocan piezas alusivas a la muerte y en los embarcaderos salen lanchas hacia la isla de Janitzio, donde la celebración también es espectacular.

La leyenda dice que entre la hija del Rey Tzintzicha, Mintzita, y el príncipe heredero de Janitzio, Itzihuapa, había un gran amor el cual se vio interrumpido con la llegada de los españoles.

El padre de Mintzita fue tomado prisionero por lo que Itzihuapa intentó sacar el tesoro que se encontraba en el fondo del lago para pagar el rescate.

Itzihuapa no volvió a ver la superficie; fue atrapado por las almas de los remeros que resguardan el tesoro en las profundidades.

En la noche de muertos estos guardianes despiertan, visitan la isla y van al panteón a recibir las ofrendas.

Si visitas la isla durante esta celebración podrás apreciar los canticos purépechas y el repique de las campanas que llaman a los muertos a visitar el panteón.

 

Xantolo en Tehuetlán

Tehuetlán es un pequeño poblado ubicado en San Luis Potosí. Aquí se celebra el Xantolo, un festejo con una duración de cinco días que se adorna con música, danzas, comida y cantos.

Es la festividad es la más importante de la zona, pues representa la sagrada reunión de los vivos con sus antepasados, así como el verdadero sentido de la existencia.

El 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, se hace una velación con rezos, alabanzas, sé inciensan las imágenes y el altar. Los teenek (comunidades indígenas de la región) acompañan las ofrendas con algunas piezas que se tocan para la Danza de la Malinche.

El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, en las comunidades de los teenek y nahuas, se acostumbra llevar ofrendas y flores a los panteones.

Se cree que las ánimas de los difuntos permanecen todo el mes, por ello el último día de noviembre se renueva la ofrenda y se adorna el Pulich (o altar) con frutas y flores para despedir a los difuntos.

 

San Andrés Mixquic

Un pueblo localizado en la delegación Tláhuac en el Sur de la Ciudad de México, es famoso por su panteón y cada año recibe miles de mexicanos se reúnen en la celebración del Día de Muertos.

Desde la noche del 1 de noviembre la gente acude al panteón para llevar flores de cempasúchil, comida, calaveras de dulce y veladoras que decoran las tumbas de los difuntos.

Se hacen concursos de calaveras de cartón que llevan leyendas satíricas.

Además, se realiza una escenificación de un cortejo fúnebre. Un ataúd es cargado por un grupo de personas y mientras éste pasa por las calles del pueblo, se dicen diferentes frases en relación a la muerte. Durante el trayecto se pide apoyo económico para la sepultura del supuesto muerto. Una vez en el panteón, éste “revive” y corre entre la multitud.

La noche del 2 de noviembre se encienden veladoras en las tumbas de los difuntos, buscando que las almas encuentren su retorno al Mictlán (lugar donde van los muertos) y así asegurar que no se pierdan en el camino.

 

Huaquechula

Ubicado en Puebla, donde el 1 de noviembre se colocan ofrendas monumentales, desde la llegada de los españoles, éstas están conformadas por varios niveles.

En el primer nivel, el inferior, es el mundo terrenal, aquí se coloca la comida favorita del difunto y una imagen. La imagen sólo puede verse a través de un espejo, ya que el alma es algo intangible y no se ve directamente.

En el segundo nivel se colocan figuras de santos o ángeles.

En el tercer nivel, el superior, se pone un crucifijo que representa la cúspide celestial.

En punto de las 2:00 pm del 1 de noviembre las campanas del templo suenan para anunciar la llegada de las almas de los difuntos.

Se realiza un camino de flores para guiar a las almas, para el 2 de noviembre todo es más tranquilo, la familia visita el panteón a dejar flores, purificar con incienso y estar un momento en el altar de su ser querido.

 

Historia de las Posadas

Las posadas que son una breve representación de lo que vivieron José y María antes de llegar a Belén.

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Esta costumbre nació en el año 1554 en San Agustín de Acolman en Tenochtitlán, donde los monjes agustinos aprovechaban la coincidencia de las fechas cristianas y las de los ritos de los aztecas.

Nuestros antepasados celebraban en la época invernal el advenimiento de Huitzilopochtli (dios de la guerra) y esto se llevaba a cabo en el mes llamado Panquetzaliztli, que correspondía al candelario juliano al lapso que va del 7 al 26 de diciembre, el cual coincidía con la práctica europea de celebrar la Navidad.

La historia cuenta que Fray Diego de Soria recibió permiso del papa en Roma para celebrar nueve misas de aguinaldo, la palabra aguinaldo significa “regalo”.

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Dichas misas debían celebrarse al aire libre del 16 al 24 de diciembre de cada año, junto con la dramatización de la Navidad. Por lo cual, las posadas son celebraciones que comienzan el 16 de diciembre y culminan el 24 del mismo mes.

Durante estos 9 días de fiesta, se hacen presentes los cantos, piñatas y ponche.

Hoy las familias se organizan para pedir posada, cantan villancicos, repartir aguinaldos o dulces y se rompen piñatas.