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EN EL CENTRO
La tenebrosa leyenda de la BRUJA de Coyoacán

Cuenta la leyenda que allá por la época colonial, el famoso barrio de Coyoacán era uno de los lugares favoritos para los ricos hacendados, pues gracias a su arquitectura y a los bellos jardines que ahí se encontraban, muchos de ellos optaron por empezar a vivir ahí, sin embargo, no imaginaban que una tenebrosa bruja habitaba en ese barrio.

Entre los hijos de quienes eran los dueños de las grandes haciendas que ahí se construyeron existía un joven muy bien parecido, que se aprovechaba de su galanura para salir con cuanta mujer bella se le pusiera enfrente.

Un día, el apuesto joven conoció a la mujer más hermosa que sus ojos hubieran visto y no dudó ni un momento en conquistarla, y aunque había rumores entre los pobladores de que no era una buena mujer, el decidió casarse con ella.

Tras su matrimonio, tenían una vida de ensueño, todo marchaba de maravilla, ella era una mujer muy hacendosa y una magnifica cocinera, lo único raro era que casi a diario la bella dama preparaba de comer moronga.

Una tarde cuando el ahora esposo salió con uno de sus mejores amigos a tomar un trago le comentó lo bien que le iba en su nueva vida de casado, y por consiguiente también le platicó lo de la moronga.

Al saber de esto, el amigo no dudo en contarle lo que la gente decía acerca de su mujer, la tenían catalogada como una bruja y aquello de la moronga se debía a que por la noches salía a chupar la sangre de los bebés en el barrio.

Desconcertado el hombre regresó a su casa, dándose cuenta que una vez más su esposa había preparado moronga.

Intentando actuar de manera normal el hombre preguntó a su mujer el por qué comían tan seguido este guisado, a lo que ella respondió que su papá era dueño de una carnicería y que de los sobrantes a ella siempre le tocaba la sangre.

Nada convencido con la respuesta el hombre ideó un plan el cual llevaría a cabo por la noche.

La hora de dormir había llegado y el plan daría inicio… éste se hizo el dormido y a los pocos minutos la mujer se levantó y se dirigió hacia donde estaba la chimenea, sigilosamente él la siguió para que no se diera cuenta… lo que sus ojos vieron era algo inaudito, su esposa se estaba quitando la piel para convertirse en una enorme bola de fuego, la cual salió volando por la gran chimenea.

Atemorizado, angustiado y a la vez enojado, el guapo joven optó por quemar la piel de la bruja, quien al otro día regresó en la misma forma de bola de fuego, y al no encontrar su “cubierta” murió por la desesperación azotándose en las paredes y desintegrándose.

 

Tema de interés: La escalofriante leyenda del Callejón del Diablo en la CDMX

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